Mientras permanezca su recuerdo, seguirá entre nosotros, entre su familia, sus amigos, sus lectores, sus vecinos y entre todos aquellos que le conocieron y que no han dejado de dar muestras del cariño que le tenían, desde que partió a ese mundo de luz, donde no existe el dolor, donde solo existen senderos de luz y vida, donde el nos espera para guiarnos en el momento de la reunión (ha sido el más fuerte y nuestro guía en la tierra, es lógico pues, que quisiera partir el primero, para darnos la mano cuando nosotros abandonemos este mundo).
A mi padre le gustaba San Agustín entre otros, y elegimos este canto de vida y esperanza, reflejo de lo que él pensaba de la muerte....
No llores si me amas.
!Si conocieras el don de Dios!
y lo que es el cielo!
!Si pudieras oír el cántico
de los ángeles y verme entre ellos!
Si pudieras ver con tus ojos
los horizontes, los campos eternos
y los nuevos senderos que atravieso!
!Si pudieras por un instante
contemplar como yo la belleza
ante la cual los astros palidecen!
Créeme:
Cuando la muerte venga a romper
tus ligaduras-como ha roto las mías-
y ,cuando un día que Dios ha fijado
y conoce, tu alma venga a este cielo
en que te he precedido, ese día
volverás a ver a aquel que te amó
con todas las ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado,
avanzando contigo por los senderos
nuevos de la luz y de la vida,
bebiendo a los pies de Dios un néctar
del cual nadie se saciará jamás.
Por eso, no llores si me amas.

DEDICADO A MI MAMI